En la producción animal, el nutricionista debe aplicar el conocimiento científico más actual en la nutrición animal, así como lo último en tecnología y conservación de los recursos, con la finalidad de que la producción animal esté en armonía con el medio ambiente en el que ésta se desarrolla.
        En vista de que dos ingredientes no son iguales en estructura física y propiedades nutricionales, así como posibles factores antinutricionales, el conocimiento de los ingredientes más utilizados, así como de los ingredientes alternativos, permitirá un mejor aprovechamiento de todos los recursos implicados en la producción animal.

        Por otra parte, cada especie y cada fase de crecimiento y/o estado reproductivo tiene sus particulares necesidades de nutrientes, por lo que debemos también tomar en cuenta los requerimientos nutricionales del animal al que estamos formulando la dieta, para cubrirlos y obtener la máxima respuesta del animal.
         Finalmente, la formulación cuidadosa de dietas, con los ingredientes más adecuados, cubriendo las necesidades nutricionales al costo más bajo posible, y evitando los excesos y/o inadecuaciones que se traducen en desperdicio de N y P en heces y orina, ayudará a una producción animal más benévola con el medio ambiente.